Ciudadanos por el Patrimonio de Ávila

La Capilla de los Velada

Francisco Javier Lorente Páramo
Crítico de arte

En la restauración de la capilla de los Velada es el deseado final para una capilla dedicada tantos años al Santísimo pero relegada, posteriormente, a cuarto de calderas con sus tubos, depósito de combustible, chimenea y humos.

Alegre noticia para una capilla de la catedral de Ávila de solemne estilo neoclásico. Esperanza, varias veces pedida, de que las nuevas tecnologías, constructivas, reparadoras, caloríficas, lumínicas, auditivas, visuales, etc., según expuse en mi anterior artículo titulado “Tribulaciones en la catedral de Ávila”, sean los agentes de la actualización de la catedral, no la eliminación o transformación de elementos heredados pues, además de contravenir las vigentes leyes de patrimonio cultural, no consiguen satisfacer las actuales exigencias que sólo se alcanzarían, plenamente, derribando la catedral y elevando una nueva, como así lo hacían en épocas pasadas, cumpliendo, sin formularlo, la indiscutible ley arquitectónica de la funcionalidad. Antiguamente, sin conciencia histórica, eran lógicos arquitectónicamente, pero actualmente, en los hitos históricos o culturales, la indiscutible ley arquitectónica de la funcionalidad queda algo limitada, no anulada, por las leyes de patrimonio cultural, elevadas por la conciencia histórica mundialmente sentida y aceptada.

Esta excepción para los hitos históricos o culturales desata el rechazo de los que reclaman la funcionalidad sin excepciones, desconociendo o despreciando las citadas leyes de patrimonio cultural. Además, ¿no es la emoción histórica y cultural una necesidad intelectual? ¿no es esta necesidad una funcionalidad, incluso antes de considerar los beneficios turísticos? ¿se deberían derribar las murallas de Ávila por inútiles? No, ni nadie lo permitiría pero, sin embargo, se ha perdido, y se sigue perdiendo o desvirtuando, mucho patrimonio cultural civil y sacro en el interior de las iglesias y algunas catedrales.

El proyecto de restauración incluye la retirada de la caldera, el depósito de combustible, la chimenea y canalizaciones varias, saneamiento de la cripta, reparación de paramentos y otros asuntos constructivos, técnicos, sanitarios, algunos de evidente necesidad como la calefacción eléctrica por resistencias eléctricas en las rejillas de ventilación.

El piso de madera previsto parece inadecuado al neoclásico, “vuelta a la Arcadia luminosa”, como dijo un poeta. La técnica consigue materiales para satisfacer la calidez y el cromatismo deseado aplicable a la capilla, según información obtenida.

La restauración de los paramentos, los relicarios y, en especial, los retablos completos con el frontal de su altar y su estrado, es asunto principal y esperanza de que las técnicas reparadoras del equipo contratado devuelva el esplendor a la capilla.

El acondicionamiento del presbiterio de la capilla a las nuevas directrices del culto es deseo y obligación de los canónigos. En los templos nuevos, nadie, en sus cabales, osa intervenir en las directrices litúrgicas, ni siquiera en el estilo del templo, salvo comentarlo en tertulia. Si alguien lo hiciera, sería acusado, con todo motivo, de intruso en campo ajeno. Sin embargo, en las catedrales antiguas, protegidas con el máximo nivel legal, hay que conservar lo heredado para cumplir las leyes vigentes de patrimonio cultural. La ortodoxia litúrgica compatible con el total respeto al pasado es comprobable en Roma, cuyo obispo es el Papa, donde, con las mismas directrices litúrgicas posconciliares que en España, no han modificado ningún presbiterio, principal ni lateral, ni han remetido ningún altar, ni menos lo han eliminado con el consiguiente trauma estético de tener que disimular la mutilación del altar con su frontal, ni han quitado el estrado del altar, ni han corregido las alturas de sagrarios y altares con maderas doradas con purpurina o sin dorar o con restos de desguaces de retablos, ni han puesto delante toscos altares y ambones pétreos o seudomedievales, como es general hacer en Castilla y León y gran parte de España. En Roma, añaden un altar, una sede y un ambón, discretos en forma y color, sin obra civil ni otros gastos que una tarima alfombrada para unificar el espacio. Me lo definió en Roma un obispo español, hoy arzobispo, en el centro histórico de Roma: “En Italia son más cultos que en España”. Hay que preguntarse: ¿por qué no empezar a serlo en España? y ¿por qué no más prácticos? Esto es, ahorran no despreciables gastos en obras fijas de albañilería, difíciles y casi imposibles de restañar, como puede verse en iglesias y catedrales españolas, y se aseguran la reversibilidad, además de la historia y la estética trazada, siempre, por artistas de nombre, tanto en Roma como en España. ¿No es suficientemente potente el faro litúrgico y cultural de la Roma de los Papas para ser guiados por él?

No es Roma el único ejemplo, aunque sí masivo, de cumplimiento compatible de las leyes de patrimonio cultural y de la ortodoxia litúrgica. También hay ejemplos, aunque pocos, en España, como la capilla del Sagrario, barroca clasicista, próxima al neoclasicismo, de Ventura Rodríguez, de la catedral de Jaén, cuyo obispo ha sido, hasta hace poco, presidente de la Comisión episcopal para los bienes culturales, la iglesia de Las Angustias, la de S. Juan de Dios y la capilla del Sagrario de la catedral de esta ciudad, Granada, cuyo delegado diocesano de patrimonio ha sido y es Director del secretariado de la citada Comisión episcopal y la iglesia de Las Calatravas y la de S. Plácido de Madrid, cuyo arzobispo cardenal fue, hasta hace poco, presidente de la CEE.

¿No ampara lo dicho el actuar de igual modo en todos los interiores de las iglesias y catedrales españolas? ¿Por qué algunos asimilan el cumplir las nuevas directrices litúrgicas a remodelar el presbiterio con costosa obra fija, casi irreversible, en vez de solucionarlo, sin gasto apenas y respeto total a lo heredado como en la Roma de los Papas? Despilfarro español frente a la moderación y el buen sentido romano. Basta viajar para comprobarlo o hablar con destacados catedráticos de historia de arte y académicos de la R.A. de Bellas Artes.

Se ha aprobado el proyecto de restauración de la capilla de los Velada con justificación de las actuaciones pero se ha incluido una mención de la adaptación a las nuevas directrices de culto, sin especificar el desarrollo de su contenido, como, por ejemplo, si van a quitar o desgajar los altares originales o no, si van a eliminar los estrados de los altares o no y cómo van a disimular las eliminaciones o cortes si se producen, etc. ¿Es aventurado suponer lo dicho después de haber visitado cientos de iglesias de Castilla y León y otras zonas de España? La aprobación queda, en esto, sin definir plenamente, al igual que ocurre con los planes directores de catedrales y proyectos de restauración de iglesias, según documenté en mi anterior artículo titulado “Contenido del plan director de cada catedral”. Esto es, con motivo de las restauraciones y, traspasando el concepto de restaurar, se han reinventado y se reinventan los presbiterios y zonas de los interiores, como ocurrió en el presbiterio de la propia catedral de Ávila, luego recurrido, y en tantos interiores de iglesias y algunas catedrales.

La capilla de Sta. Tecla de la catedral de Burgos, cuyo presbiterio ha sido remodelado a indefinido estilo, eliminando lo heredado de siglos de esplendor, es, ahora, para el culto diario, función buscada para la capilla familiar funeraria de los Velada de Ávila.

¿Se hará algo similar en la capilla neoclásica de la catedral Ávila? ¿Se está haciendo o se ha hecho ya? Por los datos obtenidos y la experiencia acumulada, se está haciendo. Sería una pena pues, en una capilla homogénea, el estilo empieza desde el suelo y exige la integridad.
La capilla neoclásica de los Velada, de estilo presente en la vida cotidiana abulense del Mercado Chico, no es lo más notable de la catedral de Ávila pero, como parte de ella, tiene la máxima protección legal.

Ciudadanos por el Patrimonio de Ávila