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La Ciudadanía toma 'El Grande'
el nuevo edificio de 'El Grande'
Es evidente que el daño que causan los atropellos contra el patrimonio no es lo que más preocupa en algunas ciudades Patrimonio de la Humanidad. Nuestros gestores locales suelen estar más ocupados en contrarrestar las opiniones que los hechos que se consuman en ellas. Pero tampoco se alarman demasiados por lo que piensen sus conciudadanos, saben que estos no les traerán demasiados quebraderos de cabeza, dan por hecho que nunca se unirán ni les reclamaran responsabilidades. Todo es cuestión de tiempo, de tiempo pasado se entiende, la polvareda ocasional de cada polémica acabará por asentarse y todo volverá a la resignación acostumbrada al cabo de semanas o meses.
Las cosas cambiarían si en el futuro los proyectos se diesen a conocer antes y no después de su ejecución, principalmente los que afectan a espacios o monumentos importantes de la ciudad. En Ávila la mayoría de abulenses que contemplaban estos días el derribo de las casas del Mercado Grande, no saben todavía que se va ha levantaren el solar de las obras. "El Grande" es la principal plaza de Ávila, rodeada de monumentos históricos, todos paseamos a diario por ella y nos asomamos curiosos a las vallas recién instaladas. Si se les pregunta a algunos paseantes, contestan que se va hacer “otro edificio con arcos como los de enfrente”; otros que “algo moderno”, pero no saben exactamente qué. Ningún proyecto, ninguna maqueta, ni un solo plano ha sido presentado al público aún. Solo antes del derribo pusieron un gran cartel con el teléfono donde se vendían las lujosas viviendas.
Sería de agradecer al levantar las nuevas, que pusiesen al menos el habitual cartelón con la perspectiva general del edificio en promoción, más que nada para darnos una idea de cual será el resultado final, de ese modo los abulenses quedarían realmente sorprendidos si viesen el tamaño y acabado de las moles cúbicas que se levantaran al otro lado de su plaza. Pero los promotores saben por experiencia que resulta más idóneo ser discretos. Todo sucederá de forma inexorable, hasta que sea demasiado tarde el evitarlo. Mientras tanto las escavadoras continúan con su trabajo.
Esto ocurre en los días (abril. 2001) en que se ha comenzado a derribar esas abandonadas casas de la fachada sur del Grande. Durante muchos años estuvimos esperando este momento, imaginando esa visión tapada, hoy que vemos vivido para contarlo contemplamos el insólito paisaje y comprobamos que Ávila es aún una ciudad que se asoma al campo, que esa vista es un placer impagable que beberíamos conservar.
Desde el derribo todos hemos quedado sorprendidos de lo que ha quedado al descubierto, nos gusta lo que vemos y no queremos renunciar a ello. Ahora hay un deseo general al ver esos nuevos límites: reformar la plaza sin construir nuevos edificios que vuelvan a ocultar la panorámica. Las razones están a la vista: La transformación la hace más gratamente habitable, hasta es una sorpresa ver al otro lado la iglesia de la Magdalena, sin ninguna otra mole que la empequeñezca y la oculte. El Valle Ambles y sobre todo el sol entra ahora por ese grandioso ventanal, dando luz y espacio a este frio lugar. ¿Se han dado cuenta de que por fin ese espacio se ha convertido en plaza?. Hasta ahora el Grande era más bien una acera de ida y vuelta, los abulenses nos apelotonamos al sol para poder pasear por el Grande, siempre al lado de los soportales. Desde el derribo la gente ha recuperado ese lado del sur, unos se van allí a leer el periódico, otros se sientan y se pasean asomándose al valle; esa parte, antes sombría y desapacible, está ahora llena de luz y sol.
No obstante, no son las vistas al Amblés lo que más ha quedado a la vista, lo más gratificante es contemplar las características que originalmente conformaron este lugar histórica y socialmente. Estamos de acuerdo en que las ciudades vivas deben transfor- marse, pero no bajo el insulto de que todo “hay que compatibilizarlo con el progreso”. Quien así habla primero tendría que explicar que entiende por progreso. Nuestra ciudad es la única capital española que no tiene un solo edificio de arquitectura contemporánea. Aunque este no sea el problema más grave que padecen nuestras calles, dice bastante de la ceguera que hay en Ávila sobre estas cuestiones. Que ahora se apunten a la modernidad los que luego reniegan de ella en otros campos de la cultura es paradójico, más aún cuando acusan de“ignorantes” a quienes no aplauden insertar un gran edificio moderno en el lugar más emblemático de la ciudad. Creen que por que está de moda contratar arquitectos conocidos, su idea tiene que ser acatada. El verdadero asunto no es a quien se contrata, sino que idea de plaza queremos, que interesa plantear ahora que tenemos oportunidad de reformarla para los siglos.
Las ciudades no deberían ser una aventura inmobiliaria al servicio de intereses económicos. Muchas sufren cada día la invasión de nuevos bárbaros, algunos de los cuales se encargan ya de gobernarlas. Afortunadamente para quienes toman esas decisiones, la gente tiene una capacidad inmensa para olvidar.
El problema también es en que medida el importante patrimonio que configura la plaza se va ha ver afectado por los nuevos edificios, como se hará la peatonalización si finalmente se consigue, algo que aún que no esta claro. Hay al también otro aspecto que resulta cuestionable a ese conjunto y es la forma en que se sacó el proyecto a “concurso”. Realmente no se sacó a concurso, no sabemos por que no se aceptó ver otras propuestas posibles para reformar la plaza, que ideas exponían otros arquitectos para la urbanización de lo que es, no solo una plaza sino el centro urbanístico e histórico más importante de la ciudad. En lugar de eso se le ha encargado la reforma un arquitecto ligado a ciertos intereses locales, no hay entonces por que ocultarlo bajo la denominación de “concurso”, además se le ha impuesto una serie de condiciones que Moneo ha ido aceptando y que seguramente ningún arquitecto hubiese incluido en el proyecto de haber podido elegir libremente.
Moneo es un excelente arquitecto, su recono- cimiento como tal es enorme, que acepte encargos tampoco es criticable a su profesión, pero no se entiende porque ha de plegarse a tanta sinrazón. ¿Tal vez porque le atrae el lugar? Sobre esto Moneo argumenta dos razones para construir los edificios y cerrar la plaza. Una es: “Esta es una plaza mayor”, la otra: “El Grande no tiene vocación de mirador, para eso esta El Paseo del Rastro”. La verdad es que este arquitecto revela un gran "desconocimiento del lugar". Veamos. La única plaza mayor de Ávila, como todo abulense sabe, es El Mercado Chico, El Grande no tiene ningún requisito para serlo aunque es la más transitada, también la Puerta del Sol lo es, pero eso no la convierte en la Plaza Mayor de Madrid. No se debe crear confusión en esto, para encontrar argumentos pueden alegarse otros motivos, pero no estos.
Respecto a las vistas, con ser determinantes, lo es aun más la propia naturaleza de la plaza y sus entornos. Si alguien llegase por primera vez a la ciudad y se la encontrase así, como esta ahora, ni por lo más remoto pensaría que en mitad de ese solar se va levantar dos bloques de casas, incluso a los que llevamos toda la vida en Ávila nos cuesta ahora creerlo, pero asi va ha ser ..
Si ahora subimos a la muralla veremos mejor que su planta ampliada resulta ahora más proporcionada y lógica. No es extraño que en los últimos cien años haya sufrido tantos cambios intentándola adaptar. Cada proyecto ha sido como intentar calzar un zapato chico en un pie más GRANDE. La iglesia de la Magdalena es la fachada natural del sur, ¿alguien pude suponer que construyeron esa iglesia para construir casas delante? Fue también recientemente cuando se dejó levantar edificaciones enfrente prácticamente del pórtico de San Pedro, dentro de lo que fue el amplio atrio de esta iglesia principal.
Los nuevos edificios de Moneo no solo no estarán retranqueados respecto a los anteriores sino que además su estética racional (de materiales modernos en afilados ángulos metálicos con enormes volúmenes) se convertirán en una poderosa superposición para la plaza y sus monumentos. En la maqueta que apenas pudimos ver en una ocasión, no se especificaban los materiales ni si el color estará acorde con el románico de los monumentos que tendrán a uno y otro lado. Los nuevos edificios, dada su altura, se verán desde distintos lugares de la zona monumental.
De otro lado hay un apartado que conviene aclarar que este es principalmente un proyecto público, pero con el proyecto público se ha colado otro que no lo es, y ese precisamente es el que causa más polémica. No queda claro por que hay que construir obligatoriamente unos edificios que van ser de uso privado y no un teatro u otro edificio de uso cultural. Tampoco encaja el argumento del dinero que costaría el solar, si tenemos en cuenta los ingresos municipales habría suficiente para su compra, estos mismos días el Ayuntamiento ha sacado a la venta solares por cientos de millones. El problema es más bien a quien revierte ese dinero y esos si son poderosos dentro y fuera de la ciudad.
Moneo no es el único culpable, el complejo de inferioridad respecto a la modernidad que tienen ciertos capitostes esta en el fondo de este asunto. No es que estos proyectos les hagan creer en las vanguardias, no, en sus casas y en sus cabezas la modernidad esta por entrar, pero con semejante marchamo, toda especulación se puede tapar y Moneo, como el mismo ha reconocido, ha consentido cada una de las exigencias que los promotores le han ido imponiendo, hasta transformar el proyecto inicial, que ni siquiera contaba con el gran aparcamiento. No se trata de oponerse a que arquitectos como Moneo dejen obras en Ávila, pero tiene razón él mismo cuando dice que “este tipo de proyectos crea desasosiego y polémica por su ubicación". Puede estar seguro de que si proyectase construir estas y otras viviendas fuera del casco histórico todos estaríamos encantados ¿Por que ese empeño en colocar un edificio del siglo XXI justo aquí, en un entorno del XVI ¿ No existe otro lugar.?¿ Es esta la formula que se da a Ávila para "salga de su pasado"?¿ Es esta la única forma de entender la modernidad, haciéndola emerger como un coloso abrumador en mitad de la plaza, todo esto no puede provocar una modernidad mal entendida?.
El socorrido argumento de la opinión pública parece que finalmente no va a ser tenido en cuenta. De nuevo no se ha contado con los habitantes. No nos engañemos, los ciudadanos tienen derecho a opinar, pero también tienen parte de culpa de lo que ocurre en su ciudad, aunque solo sea por votar a quien votan y por no pedir responsabilidades. Eso es lo lo malo de la democracia: se tienen derechos, pero también se tienen responsabilidades.
(Diario de Ávila)