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Santo Martino, Puerta Castillo, Eduardo Arroyo, el arboricidio

· Prensa · Imágenes ·

El verano pasado los árboles talados en Sto. Martino tenían este aspecto. No hace falta ser fitotécnico, ni ingeniero forestal experto en plagas, para asegurar que estos árboles estaban sanos al inicio de las obras, en diciembre de 2002.

“Talaron las acacias de la plaza de Santo Martino en este amanecer nuestro de perpetua imbecilidad urbana, y donde se perpetró el crimen instaurarán otra vez el despilfarro iraquí de un cazurrete Sadam de Ordoño con botas herradas bajo las que no crece ni lo que estaba crecido. ¿Necesitaban más madera para la estufa donde arden los dineros del común? Durante más de un siglo esas acacias resistieron el clima de esta tierra, la patibularia visión de la cárcel contigua y el talante de estas gentes, desolladuras de toda década y chavalería gamberra; suficiente heroicidad es esta como para merecer indulto. ¿Indultarlas?, ¿pero qué crimen cometieron?. A quien indultan es al chulo asolador que se las ha llevado por delante (y se le premia con lo que pille, que la ley del despojo y del botín de guerra es aún más vieja y más puta que los concejales) Las catalpas de hojas como pañuelos que festoneaban de verde el perímetro de la plaza también se han visto apeadas con saña de guadaña en este arboricidio injustificable y perseguible de oficio,....” (De la columna de Pedro García Trapiello - Diario de León 7 de mayo de 2003-)

 

 

 

 

 

 

 

foto antigua con el conjunto escultórico que hasta el año 2000 coronaba el arco de Puerta Castillo

DETALLE:

En abril de 2001 aterrizaba este arte-facto en la plaza Torres de Omaña.

Sin mediar concurso de ideas, ni justificación del encargo, el Ayuntamiento se gastó 82.000 euros en esta pieza escultórica que ya existía nada menos que desde 1992, año en el que protagonizó una exposición en la ciudad de Utrecht.

Nos encontramos, por tanto, ante una obra cuya concepción es totalmente ajena al contexto histórico de esta plaza y a su realidad física, escala y calidad ambiental protegida por el Plan Especial. Su ubicación es un dislate, uno mas, fruto de la arbitrariedad, el amiguismo y el despilfarro.

Los promotores del invento lo defienden argumentando que en su día cautivo la sensibilidad del exconcejal Vallejo. ¡Con eso está dicho todo!

Lastima que el actual alcalde muestre los mismos desvaríos estéticos declarándose partidario de colocar las moscas y unicornios de Arroyo en Puerta Castillo.