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El mal estado del tejado de la Catedral provoca goteras y humedades en la nave central

El Mundo – La Crónica de León, 13 – VI – 2006

Este periódico ha podido comprobar in situ el estado de deterioro de la cubierta del templo gótico. Muchas tejas se encuentran dañadas por las temperaturas extremas que soporta la capital leonesa durante el invierno, lo que provoca continuas humedades y, en algunos casos, goteras.

El Cabildo de la Catedral no se queja del apoyo que está recibiendo en los últimos meses para la conservación del primer monumento leonés. El taller de vidrieras, o la financiación de triforio, la fachada o, recientemente, el dinero que ha llegado para la restauración de la capilla de Santa Teresa, demuestran la sensibilidad de las instituciones con la Pulchra. Sin embargo, el secretario del Cabildo, Mario González, considera que siempre hay necesidades, como, en este caso, el tejado. Ésta tampoco es la primera vez que desde el órgano de gobierno de la Catedral se alerta sobre su estado. En una de las entrevistas de este periódico en colaboración con la Cope, Mario González ya denunció la existencia de goteras.

El tejado de la Catedral está formado por tejas de estilo árabe, muy comunes en muchas construcciones rurales de la provincia. Aunque no se puede decir que todo el tejado está en una situación pésima, un breve recorrido por el conjunto de la cubierta es suficiente para comprobar que muchas tejas están dañadas total o parcialmente, a lo que se unen los excrementos de pájaros. La Catedral es un pequeño museo ornitológico: cuervos, cigüeñas... hasta búhos, que llegan a criar en sus piedras.

Pero no sólo es necesario reparar la cubierta. El problema pasa también por desatascar los desagües. Uno de los casos más complicados, desde el punto de vista técnico, es la limpieza de una gárgola de la cara sur, cuya salida del agua está cerrada por los restos de un nido de cigüeña. Pese a los intentos que se han realizado hasta ahora, con la ayuda de los Bomberos, no se ha podido liberar la salida de agua.

El Taller de Vidrieras de la Catedral de León
Diario de León, 5 marzo 2006
Javier Ramos Guallart

La ayuda financiera de Caja España, la supervisión de las obras por la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León y la participación del Cabildo Catedralicio en la gestión activan el interés institucional por la restauración de las vidrieras de la Catedral de León, reflejando en un convenio su decidida colaboración.

El convenio firmado, por el que la Junta de Castilla y León cede al Cabildo la gestión directa del presupuesto destinado a la restauración de las vidrieras, presupone el visto bueno de la Consejería de Cultura a la intención de abordar de manera singular esta restauración. Pues de no ser así, las obras en la Catedral, uno de los monumentos más importantes de la Comunidad, deberían seguirse proyectando, contratando, dirigiendo y ejecutando desde la gestión y bajo los procedimientos administrativos de la Junta de Castilla y León o de la Fundación del Patrimonio Histórico, con las garantías de fiscalización, publicidad y pública concurrencia que determina la Ley de Contratos con las Administraciones Públicas, con la esponsorización, como en este caso, de las entidades financieras que como Caja España, desean colaborar en el proyecto.

El Cabildo de la Catedral, «en aras de la transparencia del procedimiento», consideró que la mejor manera de abordar la restauración de las vidrieras era mediante la fórmula del concurso entre empresas contratistas con clasificación K-7-E, clasificación que habilita a las empresas a realizar intervenciones de restauración sobre el patrimonio arquitectónico con un importe elevado, pero a la que los restauradores de obras de arte no pueden acceder. Y aquí se tomó una equivocada decisión, pues las delicadas vidrieras son consideradas bienes muebles (similares a obras de arte, no a edificios) en el mundo de la restauración.

No sólo el objeto de las obras y la relación de los trabajos objeto del concurso están casi exclusivamente relacionados con la restauración de las vidrieras, (desde el desmontaje, análisis, estudio, limpieza, reintegración de vidrios y reemplomados¿.etc. hasta su colocación de nuevo en los ventanales del presbiterio y triforio, incluida la redacción de un proyecto previo y de una memoria de la intervención), sino que el pliego de condiciones del concurso convocado por el Cabildo es el utilizado habitualmente por la Fundación del Patrimonio Histórico para la contratación de especialistas en la restauración de obras de arte. Y estos pliegos de condiciones, como los similares de la Consejería de Cultura, se diseñaron hace bastante tiempo para evitar, precisamente, que la restauración de obras de arte incluidas en un edificio tuvieran que ser subcontratadas a restauradores por la empresa dedicada a la restauración general del edificio, es decir, de la piedra.

Como en todos los casos de restauración de obras de arte (pinturas murales, retablos¿etcétera), habrían sido los propios restauradores quienes habrían subcontratado después los trabajos auxiliares, como la colocación de andamios, la fabricación de unos marcos metálicos para los paneles y la instalación de vidrios de protección, tareas necesarias y recogidas en el objeto del concurso del Cabildo pero que en su conjunto no suponen sino una parte muy pequeña del presupuesto y trabajo que ahora se quiere contratar.

Así las cosas, el anuncio de la convocatoria del concurso es publicado en los diarios locales. Para una obra tan especializada y de suma trascendencia cultural, es de suponer que, con la mediación de una Administración (Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de León¿etc) este anuncio también fue publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León o al menos en el Boletín Oficial de la Provincia. Pues de no ser así, se ha mermado la posibilidad de contar con la participación de las empresas más especializadas del país, y se vería seriamente afectado también uno de los principios de la deseada transparencia, como son la publicidad y pública concurrencia.

Para gestionar mediante concurso una intervención en la Catedral, -como hace habitualmente la Fundación del Patrimonio o la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León en virtud de sus competencias-, lo deberían haber hecho éstas, con mayores garantías, medios y criterio. Pero aun siendo desafortunados los hechos comentados hasta aquí, la convocatoria realizada por el Cabildo ha dejado fuera de juego, como mínimo, a aquellos especialistas que han demostrado sobradamente su capacidad, dedicación, experiencia y resultados en la difícil restauración de las vidrieras de la Catedral de León, con mayor autoridad que la que puede otorgar ninguna clasificación.

Al no existir ninguna Escuela de Restauración en España donde se puedan adquirir los conocimientos que exige la restauración de vidrieras históricas, el mejor aprendizaje es la práctica tutelada y el desarrollo de la metodología necesaria, actividades en las que el equipo del Taller de Restauración de Vidrieras de la Catedral de León trabajó durante los últimos diez años.

Como piensa el administrador de la Catedral, puede suponerse que los especialistas del Taller de Restauración de Vidrieras serán subcontratados por la empresa ganadora del concurso, como resultado de las recomendaciones que el Cabildo pueda transmitir a ésta. No será fácil, pues la restauración de las vidrieras constituye casi el objeto único del contrato, y las condiciones del concurso exigen que no se pueda subcontratar más allá del 50% de las obras. Aunque esto fuera posible, -y eso a costa de dedicar sólo la mitad del presupuesto a la contratación de este equipo y por tanto a la restauración efectiva de las vidrieras tal y como se venía ejecutando-, olvida el administrador del Cabildo que un contrato supone plazos y precios, ya que una empresa tiene que vigilar su cuenta de resultados. No son éstas las mejores condiciones para continuar la extraordinaria labor que el Taller de Restauración de Vidrieras de la Catedral de León comenzó hace ya diez años. Una mirada hacia atrás. 1992, comienza el mito: En León surge un movimiento ciudadano a favor de la conservación de la Catedral que en pocos meses iba a asombrar a todo el país. El aval de un puñado de reconocidos leoneses, una dispuesta Escuela Taller, unos técnicos apasionados, un millar de donaciones, de personas casi siempre anónimas pero volcadas en sumar la energía colectiva y el presupuesto suficiente para salvar las vidrieras de la Catedral, para proteger sus fábricas, para limpiar y poner en orden sus cubiertas. Colaboraron en ello grupos de rock y de folk, colegios e institutos, todos los medios de comunicación, todos los partidos políticos y muchas instituciones, públicas y privadas. No hubo concursos. Fue Luis García Zurdo quien reunió a los miembros de la Comisión Asesora de la Campaña, quien dibujó el cartel que invadió los comercios y las calles de la ciudad convocando la solidaridad de los leoneses con su Catedral; fue Zurdo quien, designado por esta Comisión, contagió el entusiasmo de la ciudad a los mejores especialistas europeos en la conservación de vidrieras y con los que Zurdo diseñó la metodología necesaria con que abordar el desmesurado trabajo que se quería emprender. Y fue el obispo de León, Antonio Vilaplana, quien mejor ent endió la idea de Zurdo, la necesidad de crear un propio y estable Taller de Restauración de Vidrieras en la propia Catedral.

Diferentes miserias acabaron con la Campaña «Salvemos la Catedral». Pero el Taller de Restauración de Vidrieras de la Catedral siguió latiendo. A veces, apoyado sólo en la voluntad de los profesionales que lo integraban y no siempre retribuidos por ello.

Durante estos años, la calidad y el rigor metodológico de los trabajos realizados mereció el reconocimiento de cuantos especialistas visitaron el taller y el apoyo de instituciones internacionales como el «Corpus Vitrearum». Con altibajos, se mantuvo abierto gracias a la Asociación Concale, al Banco Europeo de Inversiones, a Caja España, a la Universidad. Como suele suceder, fallaron los medios que desde la Administración y desde el Cabildo podrían haberle procurado estabilidad. Pero el Taller de Vidrieras de la Catedral de León ya era un mito, y por ello no debiera desaparecer. Joseph Conrad, en El espejo del mar, escribía: «El lado moral de una industria, productivo o improductivo, el aspecto ideal y redentor de este ganarse la vida, consiste en la consecución y mantenimiento de la mayor pericia posible por parte de sus artesanos. Tal peric ia, la pericia de la técnica, es más que honradez; es algo más amplio, un sentimiento elevado y claro, no enteramente utilitario, que abarca la honradez, la gracia y la regla y que podría llamarse el honor del trabajo. Está compuesto de tradición acumulada, lo mantiene vivo el orgullo individual, lo hace exacto la opinión profesional, y como en las artes más nobles, lo estimula y sostiene el elogio competente. Hay un tipo de eficiencia, sin fisuras prácticamente, que puede alcanzarse de modo natural en la lucha por el sustento. Pero hay algo más allá: un punto más alto, un sutil e inconfundible toque de amor y de orgullo que va más allá de la propia pericia; casi una inspiración que confiere a toda obra ese acabado que es casi arte, que es el arte.» Con estos principios, de los que fui, como muchos leoneses, privilegiado testigo, se trabajó en el Taller de Restauración de Vidrieras de la Catedral creado por el obispo de León y Luis García Zurdo.

Estos principios deberían seguir siendo condiciones para permitir tocar las vidrieras de la Catedral. Pero como no están recogidos en el pliego del concurso convocado puesto que no tendrían precio, y puesto que a quienes trabajaron así ya los tienen en casa, sugiero a los miembros del Cabildo que declaren desierto el concurso y que hagan lo posible para adoptar, esta vez para siempre, el Taller de Restauración de Vidrieras como parte de la propia Catedral, como ocurre con el Museo Catedralicio. Como hace el Cabildo de la Catedral de Sevilla para mantener su propia Catedral, nombren el director de tan singular empresa, seleccionen y contraten a las personas necesarias para mantener vivo el Taller, y exhiban después, con orgullo, el honor que el destino les ha brindado para asegurar el futuro de nuestras hermosas vidrieras.

Si el convenio no se utiliza para hacer las cosas de otra manera, si el Cabildo renuncia a la posibilidad de afianzar lo que ya funcionaba bien, será difícil explicar la inhibición de la Consejería de Cultura en la gestión de la restauración de las vidrieras, y difícil estabilizar la financiación de Caja España ante la alarma social que el concurso del Cabildo ha provocado.

Ciudadanos por el Patrimonio irá al juzgado para proteger las vidrieras

La asociación espera que la empresa adjudicataria de las obras subcontrate al taller de Zurdo

Cree que dejar los vitrales en manos de constructoras y no de expertos es objeto de denuncia

Diario de LeÓn, 1 – III - 2006

La asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de la Ciudad de León está dispuesta a llegar a los tribunales por defender las vidrieras de la Catedral. Interpondrá una denuncia si una constructora rehabilita los 450 metros cuadrados de vitrales del presbiterio de la Catedral sin contar con el taller que dirige Luis García Zurdo, que lleva once años dedicado a reparar los «cristales» del templo gótico, algunos del siglo XIII.

Ángeles Murciego, portavoz de la citada asociación, afirmó ayer que esperan que la empresa adjudicataria de las obras subcontrate la rehabilitación con el Taller de Vidrieras. Al concurso se presentaron tres empresas leonesas -Decolesa, Begar M3 y Esoca- y una madrileña (Artemón), ya que la convocatoria excluía a cualquier sociedad que no tuviera la calificación K-7-E; es decir, un elevado volumen de facturación. Ni el taller de Zurdo, ni la casa Mayer, una de las más prestigiosas del mundo en restauración de vidrieras, con 150 años de antigüedad, podían optar a la convocatoria que hizo el Cabildo a través de un anuncio en el periódico. Si se cumplen los plazos, las obras de restauración comenzarán en un mes.

Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de la Ciudad de León considera «razonable» que una constructora lleve a cabo la instalación de andamios o los trabajos de albañilería. Sin embargo, en lo que atañe a la reparación de las vidrieras, califica de «inadmisible» que se relegue a un experto y, en este sentido, «el mejor lo tenemos en casa». Murciego adelantó que si esto llegara a ocurrir, «sería objeto de una denuncia». El respaldo de esta asociación se produce un día después de que 24 intelectuales -entre ellos Antonio Gamoneda, Luis Mateo Díez, José María Merino, Amancio Prada o Modesto Llamas Gil- firmasen un manifiesto de apoyo al maestro vidriero Luis García Zurdo.

El manifiesto, que ha conseguido decenas de adhesiones en unas horas, critica que la restauración de las vidrieras «caiga en manos de constructoras y no de especialistas». La Junta y Caja España, que financian la restauración, valorada en 1,2 millones de euros, han permanecido al margen del polémico concurso ideado por el Cabildo. Será pues la constructora a la que se encargue la restauración quien tenga la última palabra sobre una posible colaboración del Taller de Vidrieras, que «no existe», según el Cabildo, a pesar de llevar ubicado en dependencias del Seminario Mayor desde 1995 -a una veintena de metros de la Catedral-.

La Consejera de Cultura anunció en la Catedral la reanudación de los trabajos de restauración

Silvia Clemente rubricó ayer con su visita a la Catedral leonesa la reanudación de las labores de rehabilitación y limpieza de las vidrieras del templo. Gracias al acuerdo alcanzado entre la Junta, la Fundación del patrimonio Histórico y el Cabildo, los trabajos se reanudarán con una inversión de 323.250 euros, destinados a la recuperación de un vitral del primer nivel en la fachada norte.

La Consejera advirtió que las actuaciones “serán continuadas en el tiempo” y que el Taller de Restauración de vidrieras se mantendrá “en interrelación permanente con la Consejería”. A su frente estará el maestro vidriero Luis García Zurdo “con quien estableceremos –explicó- una relación contractual de carácter indefinido”.

Reabre el taller de vidrieras tras dos años de inactividad

El equipo que dirige Luis García Zurdo comenzará a restaurar tres vidrieras de la planta baja.

Diario de León, viernes 12 de septiembre de 2003

El taller de Restauración de Vidrieras de la Catedral de León reabrirá este mes, tras dos años de inactividad, debido a un “desencuentro” entre la Junta y el Cabildo.

De hecho, ya han colocado un andamio para efectuar un diagnóstico sobre los primeros vitrales a intervenir.

Hay primero que organizar el equipo de restauración, pues la clausura del taller dispersó al grupo de expertos que trabajaba a las órdenes de Zurdo, quien actualmente dirige la rehabilitación de vidrieras en las catedrales de Santiago y Ávila.

El taller, ubicado en dependencias del Seminario Mayor, acometerá en primer lugar la recuperación de tres vidrieras de la planta baja, de aproximadamente veinte metros cuadrados cada una. La Junta asignó una partida de 322.250 euros para estas obras, a través de un convenio firmado el pasado mes de abril con el que ponía fin a la “crisis” abierta con el Cabildo.

Una vez finalizadas las tres vidrieras, se iniciará la rehabilitación de los vitrales de la parte superior de la Catedral. Los responsables del Taller de vidrieras han alertado en varias ocasiones sobre el grave proceso de deterioro que sufren los vitrales de la Catedral, especialmente los más antiguos de época medieval, afectados por la descomposición química del vidrio. No obstante, consideran que este deterioro se puede detener.

Hasta su clausura el taller consiguió recuperar unos 400 de los casi 1800 metros cuadrados de vidrieras con que cuenta la catedral de León.

La Catedral de León contará desde el viernes con una nueva iluminación que potenciará el esplendor de las vidrieras 

Europa Press, 23 – VII - 2003

Riesgo en el triforio de la Catedral de León

Diario de León, 4 – IV - 2003

La Asociación Promonumenta advierte del grave deterioro que sufren las vidrieras de la Catedral de León.

El Norte de Castilla, 6 – III - 2003

Promonumenta emprende acciones legales contra la Junta por el abandono de la Catedral

Diario de León, 2 – III - 2003