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( almacén )

el Depósito de Aguas

Página dedicada al que fuera Depósito de Aguas de Salamanca. Todos lo perdimos delante de nosotros sin poder hacer nada más de todo lo que hicimos y resultó ser insuficiente. También por todo lo que en una época significó para la Asociación.

Las ciudades son el resultado de un proceso de desarrollo a lo largo de su historia y constituyen la expresión material de la diversidad de sus pobladores, que las han ido proyectando a lo largo de los siglos. Ciertos lugares y edificios se convierten, así, en documentos históricos, que reflejan los valores de un periodo concreto de la evolución de la ciudad.

HISTORIA DE UN EJEMPLO ÚNICO DE ARQUITECTURA INDUSTRIAL

El Depósito de Aguas de Salamanca fue construido entre los años 1914 y 1915, significó solucionar el abastecimiento de agua a toda la ciudad desde cuando sólo había fuentes en algunas plazas hasta los 167.000 habitantes de 2002. El agua subía desde el río por bombas y allí a treinta metros de altura obtiene la presión suficiente, se vierte y se distribuye, para por vasos comunicantes llegar a todas las viviendas. El vaso tenía unas dimensiones de 27,5 metros de diámetro y 7 metros de altura.

El arquitecto Santiago Madrigal diseñó la red de abastecimiento. El depósito fue proyecto de un ingeniero francés, estaba en la zona más alta de la ciudad donde hace 86 años se sembraban cereales. Tras el derrumbe en 1905 del depósito de la calle Santa Engracia de Madrid la solidez de la estructura rompió las posibles desconfianzas sobre la seguridad de la construcción. El hormigón era un material desconocido pero aquí es el único que se emplea, ésta fue una apuesta arriesgada y experimental en España. A pesar de ello: hasta el 17 de febrero de 2002 y desde entonces estuvo lleno (4 millones de litros de capacidad), y no sufrió la más mínima reparación o limpieza. Parte del éxito y de la admiración que inspiraba se lo debía a su forma auténtica y singular.

Al lado del Depósito hay unos aljibes semienterrados que se llegaron a utilizar para reservar agua pero tras la construcción del Depósito elevado no se volvieron a utilizar. Próximamente serán transformados en Museo del Comercio, son dos grandes salas de ladrillo recubierto formando un conjunto de bóvedas y columnas.

El Ayuntamiento de Salamanca desea construir pisos en la parte de abajo del solar, crear una pequeña zona verde y con el derribo del Depósito han finalizado las obras que lo inutilizaban, porque el agua pierde calidad a su paso y no es necesario elevarla para seguir abasteciéndonos. La primera opinión por parte de cualquier ciudadano podía ser de rechazo a su permanencia, pero cuando se hablaba de: iluminación, secado, arreglo del entorno y la posibilidad de transformarlo en un mirador o un planetario, o simplemente de los valores que se desconocían, la gente imaginaba y aceptaba su transformación, restauración y recuperación para la ciudad. Así se manifestó la opinión pública, solamente las autoridades lo rechazaron.

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural aprobó por unanimidad el informe favorable a la conservación y catalogación emitido por el arquitecto al cual se le encargó y que destacó: las grandes dimensiones, el uso pionero del hormigón como único material y la carencia de revestimientos que permitía observar la estructura.

web 2º aniversario / web 'el Depósito'

El depósito era ese elemento urbano que cualquiera hubiera

soñado para un concurso internacional de ideas.

A MODO DE EPITAFIO...

En el mes de marzo de 2002 caía derribado el depósito elevado de aguas de la Avenida de Campoamor, tras haber prestado servicio a la ciudad de Salamanca durante cerca de 90 años. Desde el punto de vista de la higiene y la salud, el depósito permitió que, por primera vez, las viviendas pudieran contar con agua corriente, lo que supuso una mejora enorme en las condiciones de vida de la ciudadanía.

La pobre revolución industrial española (todavía más escasa en esta zona del país) nos ha dejado pocos edificios y construcciones, por lo que conservar los pocos que aun perviven es poco menos que obligatorio.

A pesar de estos argumentos, el Ayuntamiento de Salamanca, presidido por el Alcalde, D. Julián Lanzarote Sastre, ha derribado este depósito, privando a los ciudadanos, y a las generaciones venideras, de uno de los elementos del patrimonio histórico de la ciudad y de una de las construcciones industriales que han contribuido a facilitar la mejora de nuestras vidas.

La destrucción del depósito no ha aportado nada positivo para la ciudad, sino que ha esquilmado nuestro patrimonio y ha privado a Salamanca de un elemento significativo que marcó buena parte de la historia del siglo XX.

Mantener viva la memoria del depósito no es sólo una obligación, sino un compromiso de todos aquellos que entendemos la cultura como la lucha contra la barbarie del olvido.

Luis Santos terminó su Epilogo de una barrabasada con:

"Una comedia que, perviviendo en el triste espectáculo anticultural de nuestra tierra, motivó al lúcido poeta el siguiente reproche que hago mío:

Castilla, miserable, ayer

dominadora,

envuelta en sus harapos,

desprecia cuanto ignora."