Palacio de Orellana
Mandado construir por don Francisco Pereira y Anaya (el blasón luce en la torre) en el siglo XVI, es testigo de distintos hechos históricos de la ciudad como por ejemplo el funeral del Gran duque de Alba en 1619.
En la fachada del Palacio pueden verse caracteres herrerianos que la hacen clásica, así como frontones curvos y triangulares sobre las ventanas de rasgos italianos. Los más castellano es la galería alta a lo largo del cuerpo del edificio con estructura de casa popular pero ornamentada y la torre que pese a los detalles renacentistas conserva rasgos medievales propios del palacio de Monterrey. Es una obra de transición entre el Renacimiento y el Barroco, la más clasicista del arte salmantino.
La fachada también tiene escudos de los Anaya y Bazán así como los cercos de ventanas y balcones novedosos en Salamanca. El patio interior, que es de dos pisos, tiene arcos en el cuerpo bajo y dinteles en el alto con óculos en lugar de medallones entre los arcos.
Desde el día 16 de marzo de 2000 está declarado BIC con categoría de monumento. Hoy todavía es de propiedad privada y está abandonado al paso del tiempo.