Ubicado en la Plaza del Liceo, ocupa la manzana del Teatro y la adyacente al sur. El terreno fue donado por el conde de Amayuelas, donde tenía su antigua casa y solar "del Torreón" del cual han aparecido los cimientos y otros restos de edificación antigua en la reconstrucción del teatro.
En 1624 Felipe IV prohíbe la fundación de conventos sin licencia del Ayuntamiento. Así pues los franciscanos mendicantes encubren su proyecto como si fuera una residencia y hospital-hospicio. Las obras se inician en 1736 bajo el proyecto de fray Esteban López, sin concluir la fachada.
El edificio es de estilo barroco y planta de cruz latina de tres naves con capilla colaterales, cúpula con linterna, brazos de crucero y arranque de presbiterio y nave central. Respecto al claustro: dos plantas, restos y arranques de las bases de las crujías y huecos de ventanas. Y respecto a la sacristía: elegante en la decoración de frisos y huecos en esviajes . El subsuelo posiblemente comunica con la cripta de la gloria. La capilla de los Dolores estaba adosada a la cabecera, accediéndose a ella por la capilla mayor y el crucero. El resto de las dependencias del convento desaparecieron salvo algún muro del claustro en la parte del Teatro.
Con la desamortización pasó a ser almacén de tejidos y después oficina bancaria. Tan sólo queda el crucero, la cúpula de la iglesia y parte de sus muros, sobre los que se ha construido. No es visitable y queda oculto por el teatro y la fachada del antiguo banco. Su estado es de total abandono y queda expuesto a la degradación del tiempo. El 16 de noviembre de 2000 un grupo de compañeros visitó las obras del teatro Liceo.