La Casa de los Niños de Coro está situada al final de la calle San Pablo, frente a las ruinas de la iglesia de San Polo, es un edificio del siglo XVI fundado por Manuel Guillén, un caballero de la Orden de Santiago. Este Colegio no fue inaugurado hasta el 24 de noviembre de 1793 por el canónigo Matías Roldán.
Aunque tapiada, cegada, este edificio posee una ventana en el chaflán -típico del Renacimiento- sólo podemos observar otra en el Palacio de Garci-Grande.
En la fachada todavía permanece el escudo de armas de los Dávila, dueños originarios, pero borrado. La puerta tiene molduras a modo de arquivoltas, en el centro de ellas una cartela vegetal y el arco está recorrido por una línea de impostas. Sobre la puerta, un balcón con molduras.