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Sin niños ni ancianos
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| 23/03/2011 | |
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Cada año dejan de vivir en el casco histórico más de 80 personas (Norte de Castilla, http://www.nortecastilla.es) Tradicionalmente se ha advertido que los centros de las ciudades históricas se envejecen. Sin embargo, en Segovia la despoblación también afecta a los más ancianos. Una de las escasas residencias de mayores que había en la zona intramuros cerrará en las próximas semanas. A ello se suman los anunciados cierres de dos colegios de educación infantil. Según se ha puesto de manifiesto estos días en unas jornadas sobre urbanismo, el recinto amurallado pierde cada año 80 habitantes, y en una década sus residentes han descendido en más de una tercera parte. Todo ello amenaza la permanencia prolongada de las 2.500 personas que están empadronadas en el núcleo de la capital del Acueducto, informa Ical. Esta sangría de población estable contrasta con las previsiones de los expertos, que han advertido de que si actualmente visitan la ciudad más de un millón de turistas, en pocos años esta cifra se duplicará y alcanzará los niveles de afluencia que ya registran otras capitales similares, como Toledo. Más del 30% de sus habitantes son personas mayores, pero además este mes se cierra una residencia geriátrica donde vivían casi 30 ancianos. Dos colegios situados en el recinto amurallado han anunciado su marcha del centro urbano. Tanto el colegio de las Madres Jesuitinas como el de las Concepcionistas ya han puesto en marcha medidas para llevar a cabo el cierre de los centros educativos y su traslado a otro punto de la ciudad o a otra localidad, lo que supondrá una nueva amenaza para la vitalidad diaria de las viejas calles segovianas. Lenta agonía En el casco más antiguo residen unas 2.500 personas. El presidente de los arquitectos, José Antonio Miranda, sostiene que deben tomarse medidas para frenar la «lenta agonía» de Segovia, que, según dijo, sigue perdiendo población, pese a ser la provincia que más ha crecido en términos relativos. De forma paralela se han cerrado numerosos comercios tradicionales. La arquitecta Paula Alonso incide en las 'amenazas' que pesan sobre el recinto amurallado, como la preponderancia del sector terciario y el 'fachadismo' o el riesgo de convertir el casco antiguo en un 'parque temático' para los turistas, en lugar de fomentar la actividad ciudadana. De este modo se puede convertir una ciudad agitada por turistas de día, en un lugar lúgubre e inhóspito por las noches. Con estas perspectivas se está replanteando lo que durante años ha parecido una tendencia inevitable. Ahora se cuestiona la peatonalización del centro y la eliminación progresiva del tráfico rodado. Al menos así se tiene programado hasta que el Plan Especial de las Áreas Históricas (Peahis) vea algunos de sus resultados. Contempla la creación de una amplia red de aparcamientos subterráneos y dos túneles para aliviar la presión actual del tráfico del centro de la ciudad, que registra 15.000 trayectos de vehículos diarios. El redactor del Peahis y jefe municipal de Urbanismo del Ayuntamiento, Manuel Marcos, recuerda que la ciudad precisa entre 4.000 y 5.000 plazas de aparcamiento. Por ello se contempla la construcción de dos aparcamientos 'disuasorios' en el exterior y enfocados principalmente al visitante, desde los que se podrá acceder al resto de la ciudad mediante transporte público. Se ubicarán junto al Hospital General y en el subsuelo de la avenida de Vía Roma. En sus cercanías desembocaría uno de los túneles proyectados. El segundo túnel que se proyecta persigue solucionar la saturación de vehículos en el itinerario que conforman las calles Antonio Machado, Ortiz de Paz, la Plaza Alto de Los Leones de Castilla y Coronel Rexach. El túnel conectaría Santo Tomás con Padre Claret. Pedro Montarelo, residente en el centro y presidente de la Asociación Amigos del Patrimonio, sostiene que el Plan para el recinto histórico no contempla la creación de servicios básicos para un posible aumento de población. «La auténtica revitalización del recinto amurallado precisa de medidas correctoras que fomenten el asentamiento de población vecinal, comercio, y dotaciones de barrio», afirma Montarelo, quien añade que el Peahis «continúa permitiendo el cambio de uso residencial a terciario y no propone incentivos fiscales que fijen población». |
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